dilluns, 18 de novembre de 2013

UN PUENTE SANGRIENTO

 El siguiente relato es una de las redacciones entregadas por los alumnos de 1º ESO que tenía como motivo principal, narrar una historia ambientada en la noche de Todos los Santos. El texto es de María Pardo:

Cuando aparqué mi coche, en la sombra de unos árboles ya olía a leña quemada... Allí estaban todos; Xavi, Ric, Marina, Martina y yo, que me acercaba con una gran sonrisa hacia ellos. Nos saludamos, dejamos las cosas en la casa, abrimos unos refrescos y nos dirigimos a dar un paseo hacia el río antes de que anocheciera. Marina se quedó atrás intentando saber de dónde venían esos ruidos que a todos nos empezaban a asustar. Xavi la llamó e intentó calmarla, ella corrió hacia él con la intención de subirse a su espalda y ambos cayeron al suelo, con tan mala suerte que ella se dobló el brazo.


  Volvimos a la casa y decidimos repartirnos el trabajo. Ellos dos cogieron el coche para ir al ambulatorio más cercano y el resto nos quedamos preparando la cena. Cuando me dirigí al cobertizo para coger las verduras que habíamos comprado, alguien se abrazó a mí. 'Me quedé paralizada, pensé que el corazón me iba a estallar! No me atrevía ni a... Todo se iluminó y pude verle, más o menos de mi altura y... ¡con un cuchillo en la mano izquierda! Le pedí que no me hiciese nada. De repente llegó un coche con las luces encendidas; bajaron varias personas y rodearon la casa. Era la policía y pensé que lo estaban buscando: ¡Era mi oportunidad! Le di una patada y salí corriendo de allí.

Entré en la casa y todos me miraban asustados. Ric se acercó a mí llorando, me abrazó con fuerza y me lo dijo: “han encontrado asesinados a Xavi y a Marina en el coche”. La policía está buscando al responsable y les tenemos que ayudar. ¡Me volví loca! Empecé a chillar, a llorar... Les conté lo que me había pasado, corrieron a pedir refuerzos para revisar toda la zona. Allí nos quedamos los tres muertos de miedo y pensando que debíamos recoger todo e irnos a casa, pero la policía nos dijo que nos quedáramos y nos dejó un guardia en la puerta.

Seis horas después el jefe de policía nos dijo que no habían conseguido encontrarle y que deberíamos volver a casa, aunque, por la tarde, deberíamos ir a la comisaría para que nos hicieran unas preguntas. Quedamos a las seis en una cafetería cercana para ir los tres juntos. Allí esperé cinco minutos, diez, quince y al final les llamé para ver dónde estaban. No me lo cogían, hasta diez llamadas y sin respuesta. Decidí acudir sola... Cuando entré, el mismo jefe de policía se acercó, me abrazó y me dijo: “Siento mucho decírtelo, han encontrado a Ric y Martina acuchillados en un parking cerca de aquí”.


Todavía no me atrevo a salir sola a la calle, y ya han pasado cuatro años.

María Pardo, 1ºD

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