dissabte, 2 de març del 2013

MÁS CARTAS DE AMOR (III)

Una nueva entrega de cartas de amor finalistas del pasado concurso:


23 de abril de 1597

Querido Romeo...

¿Aún recuerdas cuando el día que nos conocimos te pregunté: “¿No eres Romeo, y además Montesco?” y tú me respondiste “Ni una cosa ni otra si te disgustan preciosa mía”? Hiciste que me sonrojara, me puse nerviosa, me enamoré, tal vez de la persona menos indicada, pero lo hice.

¿Recuerdas cuando me juraste que nuestro amor sería como la luna y te contesté “Oh, no jures por la luna, la inconstante luna, que mensualmente cambia en su órbita circular a menos de que el amor pueda demostrarse igual de variable”? Oh Romeo, no quiero que nuestro amor sea como la luna, quiero que nos amemos cada día más, quiero estar a tu lado eternamente.


Tal vez somos dos tontos enamorados, pero nuestro amor es verdadero, fuerte y nada ni nadie nos podrá separar.

Nuestras familias se odian, siempre lo han hecho, odian nuestra relación y han intentado hacer miles de cosas para separarnos, pero no lo han conseguido, ni lo conseguirán.

¡Oh amor! ¡Huyamos! ¡Vayamos lejos, donde nadie nos conozca! ¡Casémonos!

Reunámonos mañana a media noche en el bosque, donde nadie nos vea. Allí te esperaré toda la noche si hace falta amor.

Julieta.

(Escrita por Rebeca Pérez, de 4ºA)

Carta de Raquel Higón Latorre


Jueves, 14 de febrero de 2013

Querida persiana:

Antes de nada, gracias por estar ahí a mi lado, porque sé que no ha sido fácil. En mi pasado estuve encerrada mucho tiempo, sola, dentro de una caja de cartón, sola. Fue muy traumático, pero afortunadamente todo acabó, y tú, estabas ahí, siempre a mi lado, en lo bueno y en lo malo.

Cuando hace un día bueno, siempre prefieres que lo disfrute yo, antes que tú; y cuando hace frío o lluvia, me proteges, por que tú eres así de especial. No sé que haría sin ti, me rompería en mil pedazos al igual que mi corazón, porque tú eres mi muro sobre el que apoyarme, porque “te quiero” ahora, y dentro de mil veranos más.

Tu ventana.

Pd- Eres preciosa por muchos agujeros que tengas.

(Escrita por Natalia Ballester, de 1º de PCPI)


Mi pequeña princesa:

Desde el primer día que te vi, allí, sentada en aquella cama con sábanas rosa, solitaria y triste, pero preciosa, me enamoré de ti. Fue como si alguien me clavara una aguja en mi corazón, ¿cómo podrían ver mis ojos una cosa tan preciosa? Me compraron en una feria y estaba lleno de seres como yo, pero no tan bellos como tú. Soy sincero en que vi a una pequeña osita de peluche que era muy guapa, pero no me llegué a enamorar. Ya llevamos cinco años juntos luchando por que nos sigan teniendo juntos en aquella cama, pero te escribía esta carta para decirte, mi princesita, que no me olvidaré de aquellos momentos, en particular de aquellas mañanas cuando nos colocaban lejos, uno a un lado y otro al otro lado; y que, cuando se iban y no se daban cuenta, me apegaba enterito a ti. También recuerdo cuando apoyabas tu cabeza en mi regazo y te levantaban diciendo que te habías caído. Esos momentos tan especiales que he vivido contigo nunca los viví con nadie más, pero ya sé que algún día nos lanzarán al contenedor y no podré volver a verte jamás, por eso te escribo esta carta, despidiéndome. Lo más importante es que te quiero mi amor.

De tu preferido y adorable osito, te quiero.

(Escrita por Dunia Modrego, de 3ºB)


Amada mía:

Aprovecho estos últimos minutos antes de que mi cabeza ruede por la guillotina, mientras cientos de ciudadanos se alegran al verme condenado aún sabiendo de mi inocencia, escribiéndote estas bonitas líneas sobre lo que me has hecho sentir en este tiempo compartido junto a ti.

Quería esperar al momento oportuno, pero desconocía cuándo llegaría ese momento hasta hoy; hasta ahora.

Aún recuero nuestro primer cruce de miradas, quedé hipnotizado ante tu belleza, nos miramos fijamente a los ojos, viéndonos el alma en esa mirada tan sincera. Tu mirada profunda como el universo, tu sonrisa limpia de marfil, tu voz que me acariciaba como la brisa fresca de la mañana.

Puede que sea ya tarde, pero sueño con tenerte entre mis brazos, con sentir el roce de tu piel, el calor de tus labios... una vez más; la última.

Atentamente:

(Escrita por Marc Almela)  


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